Elizabeth Urian nos habla de su novela:

Nadie me ofende impunemente.

 

¿Cómo surgió la idea de escribirla?

El embrión de la historia nació de la imaginación de una de nosotras, de improvisto, una tarde de verano. Rápidamente contagió a la otra con su entusiasmo y nos pusimos a esbozarla a grandes rasgos. Una isla escocesa, unas hermanas indómitas marcadas por la tragedia… ¿Cómo no nos iba a gustar? Pero como suele ser habitual teníamos otros proyectos en marcha que no nos permitían dedicarle toda nuestra atención, hasta que pudimos ponernos a ello en serio a mediados de este año.


 Los personajes femeninos tienen mucha fuerza. ¿Qué os gustaría contarnos sobre ellas?

Ambas hermanas son el eje central de la historia y están muy alejadas de lo que llamaríamos «la perfección».

Son de carácter fuerte, rencorosas, un tanto excéntricas, sinceras y muy desconfiadas. Compasivas ante los necesitados y bravías ante las injusticias; no son de las que se quedan con los brazos cruzados

Pero a pesar de las similitudes, tiene sus diferencias.

Cadha es serena, pero distante; con un rostro angelical que confunde a la gente y no se la ve venir. Ayla, en cambio, se muestra impulsiva y fogosa la mayoría de las veces. Es tan vehemente como brusca y bastante dominante.

Un ejemplo de lo que son es cuando la propia Ayla le espeta a Cadha:

«Tú estás más loca que yo‏».


 ¿Cómo es la relación entre las hermanas y los dos protagonistas masculinos?

Complicada por lo que representa cada uno de ellos: una amenaza.

Nos explicamos. Con Michael es fácil descubrir por qué Ayla se mostrará hostil, ya que le arrebata una de las cosas que más valora, el control de sus tierras. Eso, sumado a un primer encuentro nefasto, sacará a relucir la peor cara de la mayor de las Singht.

Sin embargo, la implicación y su preocupación por ella es patente, por lo que Ayla no podrá evitar sucumbir lenta e irremediablemente.

En cuanto a la otra historia, nos encontramos con Rob Cunningham, un hombre hecho a sí mismo y triunfador. Por su experiencia intuye que Cadha, más que un desafío es una caja de sorpresas y no puede evitar pasar de la fascinación al deseo. Lástima que la joven odie sentir en ella las miradas de admiración masculinas; y tiene su por qué. Su contenida persistencia hará que ella venza sus reticencias y miedos y que se dé cuenta de la clase de hombre que tiene delante.

 

Sin duda hay escenas preciosas cargadas de emoción. ¿Cuál es vuestra favorita?

Tratando de no entrar demasiado en detalles, la escena de la cala. No la escogemos por ser romántica, sino porque en ella es donde mejor se muestra la esencia de ambas hermanas y lo unidas que están defendiendo lo que es suyo. También es donde el título del libro toma más relevancia.

 

 

"Nadie me ofende impunemente" Sin duda llama la atención por la fuerza de sus palabras, ¿por qué le pusisteis este título?

Queríamos unas protagonistas que se supieran defender, incluso golpear primero. ¿Y qué mejor que un título tan contundente? Además, esa advertencia, sin pretenderlo ellas, se ha convertido en el motivo recurrente de sus vidas.

 

 ¿Qué es lo que más os gusta de esta novela?

Sin lugar a dudas, el carácter de Ayla y Cadha. Su falta de convencionalismos nos ha permitido traspasar los límites. Ha sido una gozada poder escribir sobre ellas.

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